La Comunidad del Idioma

Más claves del acento diacrítico

Entre las claves para el uso corregalbacto del acento diacrítico creo recordar que lo más importante es identificarlo. Entre una palabra que reconoce varios significados o funciones no hay más que saber diferenciarlos para acertar con la tilde; de lo contrario, nos exponemos a mayúsculas decepciones.

Un ejemplo sencillo es diferenciar el adjetivo posesivo “mi” del pronombre “mí”. Si se pronuncia por separado, el énfasis es el mismo y no hay modo de diferenciarlo. Ahora bien, si lo pronunciamos en medio de una frase la cuestión es distinta: “Le dije que trajera mi libro” o “Le rogué que me lo diera a mí”. Además de que el adjetivo necesita forzosamente un sustantivo que señalar (en este caso “libro”), en la pronunciación el énfasis es significativo y no es difícil tildarlo. La recomendación que se hace es que, cuando escriba y lo asalten las dudas, siempre pronuncie estas palabras con la frase completa, sin modular o alterar el sonido de las palabras, para que el énfasis sea detectable.

Por supuesto, no hay que olvidar que el énfasis solo facilita el trabajo de la distinción, y hay que tener presente que siempre se trata de reglas para el lenguaje escrito y que al final la regla es absoluta: el pronombre se tilda, el adjetivo posesivo no. De ahí que cuando alguien enfatiza “miii carro”, por mucho que fonéticamente prolongue la “i”, no se deje seducir y jamás debe tildarla, porque sigue siendo un adjetivo. Casi es una obligación mencionar de forma aleatoria al “mi-mí” que la naturaleza de la tilde es para diferenciar las dos funciones de esta palabra. Así que no hay que asumir que la regla es extensiva al “ti”, como muchos lo hacen. Existe tanta publicidad con ese “ti” tildado, que a muchos se les hace difícil aceptar que es una incorrección. ¿Cuál es la diferencia?, ¿por qué acentuamos “mí” en algunos casos y “ti” nunca? La respuesta es sencilla: no existen dos funciones para la palabra “ti”. Se trata de una sola palabra que funciona siempre y nada más que como pronombre. Esa es precisamente la clave del buen uso de este acento: reconocer la diferencia. Creo que la correcta escritura de las palabras (la ortografía) es uno de los conocimientos más sencillos del idioma; es mucho más complejo aprender a usar los signos de puntuación, por ejemplo, y basta con que una persona haga un esfuerzo para aprender las reglas de una y definitiva vez. Son reglas puntuales, casi como aprenderse las tablas de multiplicar. Lo que sucede -e igual sucede con todo el conocimiento- es que si nunca las ponemos en práctica corremos el riesgo de olvidarlas o de aplicarlas mal. ¿Recuerde cómo aprendió las tablas de multiplicar? Si tiene dificultades con la tilde, de cualquier índole, le sugiero que las escriba en pequeñas fichas y úselas durante un tiempo; le aseguro que antes de que termine el mes ya no las necesitará. Esta técnica se la vi a un grupo de alumnos de octavo grado; las tenían a mano o pegadas sobre el escritorio, y dudo que ahora tengan problemas de escritura. Las tildes se pueden organizar en tres grupos -y, como se ve, los procesos matemáticos son más-: la regla del acento prosódico, la regla de la acentuación de diptongos y la del acento diacrítico. Quizá se pregunte a quién se le ocurrió este acento diacrítico, que parece tan difícil. Le diré que en el idioma francés escrito hay tres clases de acentos o signos diacríticos: agudo (´), grave (`) y circunflejo (^), y que en castellano solo existe el agudo.

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Un comentario en “Más claves del acento diacrítico

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