La Comunidad del Idioma

El dilema de pedir un vaso de agua

A menudo sufro al pedir una taza de café en un restaurante ojorge-visconte cuando en cualquier reunión me atrevo a pedir un vaso de agua, ya que presiento la muy ensayada corrección de un muy ilustrado mesero o de una apenada anfitriona: “Usted quiere una taza con café”, o la versión más elaborada como una pregunta para confirmar: “¿Un vaso con agua, dice?”

El énfasis en la preposición no se hace esperar. Y cuando hay muchas personas, la lección idiomática es delirante para el resto, menos para el que se ha atrevido a saciar su sed.

En El camino equivocado, Héctor Abad Faciolince se queja, recordando su estadía en Italia luego de la muerte de su padre, que cuando aplicó como lector de español en una universidad el temor de los encargados era que, siendo colombiano, no hablara correctamente el español. Ante estas manifestaciones abrumadoras de la sobrecorrección idiomática hay un enorme sentido de impotencia que, aunque uno tenga una buena dosis de buen humor, a veces no alcanza. Y pararse a dictar cátedra es un inútil alegato ante el invicto dictamen precedente. No queda más que escribir una modesta columna que quizá al menos a alguno le quite esa costumbre corriente.

Entre las muchas funciones de la preposición “de” le corresponde la de denotar “la materia de que está hecho algo. El vaso de plata. El vestido de seda”. Pero también tiene la función exclusiva de “señalar lo contenido en algo. Un vaso de agua. Un plato de asado”. La definición se encuentra a la mano en el diccionario, es completamente claro y no hay que recurrir a densos manuales de gramática para justificar esa manía que de pronto ataca a la gente.

Si una persona sufre manías interpretativas ante un simple pedido de un vaso de agua, lo primero que debe considerar es que nadie le podría pedir un vaso hecho de agua, y por lógica se refiere a la quinta acepción del término en el DRAE: es decir, un vaso que contenga agua. Eso en caso de que alguien guste deliberar sobre el lenguaje en los límites agónicos de la precisión.

Por su parte, la preposición “con” significa mayormente “el medio, modo o instrumento que sirve para hacer algo”, como “Lo ató con una soga”. Pienso que muchas personas toman el muy usado “con” que indica “juntamente y en compañía” (“Llegó con su esposa”) para suplantarlo por el “de” de contenido. Alguien puede pedir “deme un vaso de agua con hielo”, por ejemplo, lo que simplemente denota el acompañante del agua. O “una taza de café con tres cucharadas de azúcar”. Se sabe que muchas bebidas se sirven “acompañadas”. El café, para el caso, se suele servir “con” azúcar y “con” leche.

La Fundación Español Urgente (Fundéu) especifica que la expresión “un vaso con agua transmite una idea imprecisa sobre la cantidad del líquido; así, el vaso puede contener unas cuantas gotas, la mitad o una dosis de agua que lo colme. En cambio, como la preposición de también expresa cantidad o medida, al pedir un vaso de agua, el interlocutor de seguro nos traerá el receptáculo rebosante con el líquido en cuestión”.

Extrañamente, las personas que viven pendientes de corregir a quien se atreve a pedir un vaso de agua no reparan en que a veces llevan “una canasta de ropa” o que en los supermercados suelen pedir “una bolsa de tomates” o “un cartón de huevos”. Una suerte que no aún no haya llegado la sobrecorrección a esos estantes.

Mientras, a veces extraño cuando pedir una taza de café o comprar una bolsa de agua era algo tan simple y no una experiencia idiomática insufrible.

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3 comentarios en “El dilema de pedir un vaso de agua

  1. dennis arita dijo:

    ¡Buena, Felipe! Suelo leer tus comentarios en Internet. Son excelentes tu envidiable precisión y tu afilado sentido del humor.
    Me asombra que quienes prefieren en este caso el “con” en lugar del “de” luego dicen “semáfaro” y “voy a dentrar a la casa” con una compostura que envidiarían los maestros de etiqueta. Entonces me pregunto si al corregirlos a mi vez responderían con mi acostumbrada expresión de patética perplejidad. Prefiero no averiguarlo.

  2. Gerson Lara dijo:

    Muy preciso, me hubiese encantado tener la astucia de los otros ejemplos o este sencillo conocimiento cuando debatí sin éxito el mismo tema con mi profesor “de” Español en el colegio. O sencillamente el diccionario completo de la RAE. Muchas gracias por esta útil aclaración que me servirá para cuando algún aquilatado caballero pretenda corregirme lo incorregible.

  3. José Raúl López Lemus dijo:

    Bien por vos, Felipe, que te has dado a la tarea de cambiar el mundo. Necesitamos otras personas así que lidien contra tanta burrada seudo-intelectual que se escucha en el medio.
    Saludes, de aquí de San Pedro Sula, ojalá no te hayas olvidado de los camaradas del CURN.

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