La Comunidad del Idioma

Hombre lento, un libro de J. M. Coetzee

slowmanEn muchas de sus obras, J. M. Coetzee -escritor nacido en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, en 1940- se define como un escritor con una misión. En Infancia se queja de ser él a quien le han dado la obligación de contar las historias de la gente (“y si él no los recuerda, ¿quién lo hará?”, es la última frase del libro); en el ensayo La cámara oscura dice que el escritor debe imaginar en la puerta lo que sucede en las celdas de tortura, jamás entrar. En la novela Elizabeth Costello, la escritora, su alter ego, refiere que su trabajo es escuchar las voces de seres que despiertan después de mucho tiempo dormidos. La imagen es esta: en Australia existe una especie de ranas que cuando la lluvia cesa y la tierra se seca quedan enterradas mucho tiempo, como cinco años, hasta que vuelve a llover; entonces despiertan y cantan debajo de la tierra, y luego mueren. Sigue leyendo

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Orbis

Un diálogo impostergable con el espectador: Anarella Vélez

_mg_50741Nadie ignora que los espacios de exhibición de la plástica nacional han sufrido cataclismos en los últimos tiempos; la fisura telúrica se ha generado en el lenguaje de los jóvenes creadores, que han preferido el menos comercial y más provocador y volátil género de las instalaciones, aparte de que la lista de pintores consagrados deja poco margen para nuevos nombres. En esta búsqueda de formas novedosas, muchos artistas se han encontrado una cadena rota en sus eslabones más sensibles: la falta de museos dedicados a la experimentación y la falta de un público alfabeto de estos nuevos lenguajes. ¿Qué tan cierto es que no hay espectadores para estas nuevas obras?, ¿qué tan ajeno es el lector de estas páginas a estas nuevas propuestas? En este breve recorrido, la doctora en Historia del Arte, Anarella Vélez, abre el telón para presentarnos uno de los jóvenes artistas de la plástica nacional, Leonardo González, y su entorno generacional. Un recuento de los esfuerzos de una voz en un coro que grita por hacerse oír. Y ya que para muchos el discurso plástico de González y otros es incomprensible, quizá la crónica de su búsqueda y la sustancia social de sus propuestas sea el punto de partida de un diálogo que ya ha sido demasiado tiempo postergado.

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