Orbis

No le tengo miedo a la soledad: Etnairis Rivera

La ínsula perturbadajoseo-garcia-millan

A esta hora, en Puerto Rico, unos pocos se dirigen a un centro de votación a decidir entre Obama e Hillary. Para la poeta Etnairis Rivera, como a la mayoría, esto es una experiencia insufrible; toca el nervio doloroso que atraviesa la pequeña isla; tanto que piensa llegar a San Juan hasta el final del día, cuando el espectáculo de la infamia haya pasado. Extraño, los isleños pueden votar en las primicias, pero no tienen derecho a participar en las elecciones presidenciales, nos recordó. Y mientras usted desteje los misteriosos hilos que unen todas las causas del universo, lo invitamos a conocer una breve muestra de la obra de Etnairis y algunas opiniones de lo mucho que conversamos.

Habitante del mar

Si a usted por casualidad la poesía de Etnairis Rivera lo ha dejado sin aliento, su presencia puede resultar letal. Nos recuerda las Femme Fatal de las historietas policiacas, pero gestada en el útero marino del Caribe, Puerto Rico. Y mientras para nosotros Puerto Rico suena por el debut de la H este miércoles, la poeta apenas se enteró de eso hace una semana, cuando llegó al país. El martes por la noche llegó a la sala de Redacción de EL HERALDO y comenzó a intimidar a Leonel Estrada, fotógrafo de lujo para retratarla a ella y los libros. La acompañaba Rainier Alfaro, guía, guardaespaldas, adláter, secretario y mil títulos más, asignado expresamente a esas funciones por el colectivo Paispoesible. Etnairis pasó una semana en esta ciudad haciendo lo que muchos poetas nuestros rehúsan: visitar las escuelas y leer sus poemas. Vino desde Puerto Rico a compartir sus palabras con el público hondureño. Para variar, muchos espacios reservados para su lectura estaban cerrados, como en la UNAH, que lleva años en huelga permanente, suspendida raras veces para dar clases. En la conversación recordó al poeta Francisco Matos Paoli, mentor de aquella muchacha que a los quince años ya había visto sus poemas en los periódicos de San Juan, y las imágenes que le mostró la poesía de Vicente Aleixandre y Ferlinghetti. Resistió referirse al amor, el de todos los días, hasta que confesó que es divorciada y que actualmente mantiene una relación sentimental estable. La diferencia, dice, es que ahora no le da miedo la soledad. Cuenta que Derek Walcott la llama por teléfono, pero a pesar de que el poeta estuvo en Puerto Rico no entendió la mecánica de la cultura hispana, tan cercano y ajeno es el Caribe para sus mismos habitantes. Aquí, parte de la conversación.

De Puerto Rico casi solo conocemos la música popular, no la poesía. Nosotros tenemos unos excelentes músicos clásicos, claro que a nivel popular pues se conoce más la salsa, que es sabrosa, que es divina y de hecho la hemos importado… hasta en Japón la bailan. Lamentablemente lo que se está escuchando más ahora es el rap y el reggaetón, que no es realidad una música representativa del alma del puertorriqueño.

¿Qué tanta influencia hay, en términos literarios, del Caribe inglés o francófono en Puerto Rico? En la universidad se estudian esas literaturas, pero el contacto mayor nuestro es hacia el Caribe hispanoparlante. Pero es que en las Antillas Menores tampoco se entusiasman por invitar a mucho poeta hispanoparlante.

¿Su poesía cambia mucho de un libro a otro? Se va escribiendo sobre el camino. La poesía va creciendo y madurando con el ser humano. Repetir, no. Creo que aunque se asuman temas parecidos, con el paso tiempo se vislumbran de una manera diferente.

¿Cuál es su posición sobre la relación con Estados Unidos? Independendista. Creo que Puerto Rico es una nación sin soberanía. Somos una nación que fue invadida junto con Cuba… Imagínate, nosotros hemos tenido bases norteamericanas con armas nucleares en esa isla tan pequeña. La vez que tuvimos una revolución armada fue… masacrada totalmente. Hemos tenido los prisioneros políticos por más tiempo en las cárceles del Imperio, veinte, veinticinco años… Todo mundo quiere ser un estado libre asociado -bueno, no todo el mundo-, pero no saben a costa de qué, no hay soberanía.

¿Se volvería a casar? (Vacila antes de contestar.) No es prioridad. Por ahora lo importante es compartir con la vida esa persona que amo.

SOY TU MANZANA

Soy tu manzana,

la jugosa pulpa de la vida que ansías

/con celo.

Percibo tus pasos antes de tu llegada.

Tu voz en la memoria

anticipa la humedad del lecho

/al que me atas.

Me basta cerrar los ojos para detener

/la noche

sobre la maravilla de tu lengua

por todos mis apetitosos recovecos.

Me basta el ingenio y caudal de mi fantasía

sobre tu espalda como cielo de mi deseo.

El olor de tu néctar persiste en mis dedos.

Lamerte es mi fortuna.

El río tuyo que desemboca entre mis piernas

es tan solo mi alimento.

CANTO DE LA PACHAMAMA (II)

Este niño no tiene padre reconocido

ni se parecerá a nadie en particular.

Excluiremos de su alimento al miedo.

Nacerá de la buena familia del solo vientre de su madre.

Ya le contará ella que la preñaron los Andes,

la olorosa esperma del río,

la noche vaga entre los montes, la limonada,

una cálida brisa que le llegó do Brasil.

Le contará que siempre amó perdidamente

hasta las piedras.

Este niño encarna, se va durmiendo

en su planeta.

Viajará en la dimensión espacial en el cuerpo

/de su madre

a nacer en el presente.

Puerta del misterio la mujer,

puerta entre los mundos,

infundida del rayo, casa de los espíritus

/que renacen.

Este niño encontrará a su padre

en el corazón de su camino;

lo llevará a su frente, a su perfecto cielo,

a su padre vestido de luz.

Este niño de la nueva raza

se alimentará del alba transparente.

Habitará el arcoiris la mitad del año.

Será niño el sur de la montaña.

Habitará la mar la otra mitad del año.

Será niña el norte de las aguas.

Nacerá de la buena familia del solo vientre de su madre.

Después de todo me tengo a mí misma

Después de todo, me tengo a mí misma cuando las espumas estallan

/en las rocas.

Seguiré fluyendo en el poema hasta que el viaje mismo me silencie.

He sido como la tierra invadida por los bárbaros, entre otras

/tantas tribus.

Aquí han estado los imperios desoladores y la iluminación momentánea.

Parece que regresa la vendimia y el mar ya no será mi terraza

ni yo seré cuna ni tu mi hombre; mi lengua ha ido cambiando y mi modo /de cantar.

Ningún abandono para mí es cierto porque tengo el sol cuando se pone

y en tanto lo hace me voy hasta de mí.

He conocido el profano y el virtuoso;

el sol resulta ser mi respuesta.

Me hace ilusión vivir junto al mar, ilusión nada más, como todas las cosas.

En fin, que la casa paterna me resulta en estos

/momentos acogedora,

refugio de mis escándalos y oasis, recuerdo

/de una infancia despreocupada

y de unos ojos verdes arrullos como el mar,

/el mar que ahorita veía

deslizarse sobre las arenas desde aquella casa,

/los ojos los de mi padre,

aquella casa donde apenas colgué mis túnicas y tendí mis alfombras

/y luego me fui.

Vuelvo y digo que mi casa son mis pies.

Después de todo, me tengo a mí misma, cara del mar,

sonido hondo de la lejanía, cuando las espumas estallan en las rocas…

ARIADNA PASA ENTRE SUS MUSLOS EL HILO

Aquel laberinto lame sus adoquines.

Descubre el himen y el espejo de unos lazos.

En la vieja ciudad, Ariadna pasa

/entre sus muslos el hilo

antes de entregarlo como un mapa

y brinda por un nómada corazón, por la esmeralda,

por las huellas encendidas del tigre.

El carnaval cuelga de los balcones,

mitad incógnita, mitad de un viaje en el asombro.

Ariadna del agua 1989

PARA VIVIR ASÍ

Para vivir así en una isla tomada del trópico,

me visto de luces y es mi armadura

un corazón inalcanzable por la falsedad y la derrota.

Para vivir así como me gusta,

libre para amar en demasía,

pongo en mis altares la canción primera

de tu boca amante,

del vino de la noche que no acaba.

Para vivir así, he regalado mi alma

a los buenos espíritus de la naturaleza,

al influjo de los astros,

/al saber de los budas.

Y en tanto amo y vivo por la hermosura,

guardo fielmente las instrucciones

/de vuelo

para emigrar y volver junto a los pájaros.

MAR INTERIOR

El Mar Interior todo lo mira

Cuando se mira a si mismo.

Su resplandor de gozo, de sol caribe,

Ribera del ser,

El más amado beso, mi mar,

Tan real, se mueve y me toca.

Su cuerpo invencible, aquí,

Su aura, ahora,

Penetra un sonido poderoso

Que en mi interior, todo lo mira.

ETNAIRIS RIVERA

Nació en San Juan de Puerto Rico. Pertenece a la Generación Poética del 75. Publicó sus primeros poemas en La Prensa Literaria a los 15 años. Su poesía le ha valido importantes premios, traducida al inglés, francés y portugués, y publicada en diversas antologías y revistas hispanoamericanas. Escribe relatos, ensayos, y guiones televisivos. Es catedrática de Literatura Hispánica en la Universidad de Puerto Rico.

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