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El inexistente verbo “aperturar”

¿Cuántas veces nos ha parecido que usar jacques-poirier11.jpguna palabra de moda es estar a la altura de las circunstancias y lucir moderno? Sin embargo, quizá lo único que logremos es mostrar una condición entreguista y mimética y el hábito de la inconsulta.

Desde hace algún tiempo, a los economistas y a muchos funcionarios “modernos” les ha dado por usar la palabra “aperturar”. Muchos quieren que usted “aperture una cuenta” en un banco o un fiscal dirá que se “aperturó un archivo” para iniciar una investigación. Las personas que se aferran a esta y otras palabras suelen esgrimir razones para no utilizar el común y anteriormente aceptado verbo “abrir”. Sigue leyendo

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Este es un libro doloroso: Faciolince

Quizá la figura más importante que paró en la Book Fair de Miami 2007 fue el colombiano Héctor Abad Faciolince, autor de El opicture-069.jpglvido que seremos, el libro más vendido de la temporada. Pude saludarlo y conversar a trechos con él, mientras iba a atender compromisos para la televisión. A última hora decidió suspender las entrevistas, pero no las conversaciones, y suerte mía que era parte de la escolta del director de Planeta Publishing y de tramo en tramo fui completando su perfil.

Aunque ya había escrito novelas ingeniosas y memorables, como Basura, con la que ganó el inverosímil premio de narrativa innovadora, pasará mucho tiempo para que Faciolince se deshaga de la sombra de El olvido que seremos, un libro que se abre a múltiples lecturas: es una biografía casi mesiánica de su padre, asesinado por sicarios; es también el reflejo de una época, con el entorno inmediato de las grandes contradicciones familiares, hasta el amplio espectro de la Colombia preguerrillera, y es también una suerte de retrato del artista cachorro. Muchos que se detuvieron a pedir su firma tenían referencias claras y otros ya habían leído el libro. Escribir este libro fue un proceso doloroso, me dijo.

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Una hora de historias con Federico Andahazi

Por Felipe Rivera Burgos

La gente llega con enormes bolsas llenas de libros como si regresara de hacer las compras semanales del supermercado. El aula 2106 del Wolfson Center, del Comunity College de Miami, ha sido acondicionada como una efímera plataforma de la fama. En la audiencia, treinta personas esperamos el arribo de la celebridad de la noche, Federico Andahazi.

Los sonidistas revisan los micrófonos; las luces del proscenio se encienden. Un señor muy alto sube y comienza a hablar con suprema suavidad. Se trata de José Álvez, que con gran gentileza agradece a los patrocinadores, invita a los asistentes a convertirse en voluntarios de la Feria, pide apagar los celulares y presenta a Alejandra Ferraza, directora de la revista Nagari. Alejandra lee una breve reseña y, entonces, sube Andahazi.

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