La Comunidad del Idioma

Bah, solo son interjecciones

del-estal3Dice el diccionario que la interjección es una “clase de palabras que expresa alguna impresión súbita o un sentimiento profundo, como asombro, sorpresa, dolor, molestia, amor, etc. Sirve también para apelar al interlocutor, o como fórmula de saludo, despedida, conformidad, etc.; p. ej., eh, hola”. En realidad, la riqueza oral de nuestros pueblos americanos supera el registro de interjecciones registradas en el diccionario, además de dotar de nuevas significaciones a las ya existentes. Sigue leyendo

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Orbis

Lengua adversa: poemas inéditos de Rigoberto Paredes

revista-003Un verso para los tristes tahúres de la gloria ajena

En el mes de la lengua, he aquí la Lengua adversa de Rigoberto Paredes, el título de su más reciente libro de poemas. A los que no lo conocen, no está demás recordarles que el poeta es adverso a los convites en torno a la normativa idiomática (por el carácter de su obra), pero no puede dejar de celebrar otro evento importante este mes, su cumpleaños. Por eso y por la cifra significativa de su edad, rompió el tabú de jamás leer en Paradiso -el café de su propiedad y de su esposa Anarella- y, luego de 20 años de tener abierto este espacio al público y a otros poetas, realizó su primera lectura de poemas. Ahí estuvieron su esposa, sus íntimos, sus fans y sus amigos, y la velada fue en verdad agradable. Si hay un poeta en Honduras que se parece a su obra, ese es Rigoberto Paredes. Franco, parco, mordaz y extrañamente nostálgico. En esta edición, Orbis pone en sus manos una selección de poemas inéditos de Rigo, primicias que puede gustar antes de obtenerlos en el libro Lengua adversa. Imágenes del peruano José de la Barra. Sigue leyendo

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Decálogo de una escritura sencilla (II)

del-estal11Si anotó los cinco consejos anteriores y le interesan completar las cláusulas de la escritura sencilla, aquí se las completamos. Recuerde que la idea de esto es generar un pequeño aporte a su crecimiento como “usuario” del lenguaje escrito.
Seis. La precisión es hermana gemela de la claridad. A la hora de escribir hay que despojarse de lo ampuloso, las cifras excesivas, los adjetivos y toda esa supuesta elegancia que recarga el texto. Aunque muchas veces se trate de datos útiles, puede que no abone a la claridad del texto y quizá haya que prescindir de alguna información o insertarla como anexo o como pie de página. En textos narrativos, la saturación de elementos crea un estilo barroco que entorpece la comprensión de la lectura. Al contrario, evite la poesía en informes y documentos de trabajo. Sigue leyendo

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Decálogo de una escritura sencilla

jaramillo2A la hora de hacer uso del lenguaje escrito es recomendable tener claridad de algunos aspectos, sin lo cual es muy probable que se enfrente a un texto trabajoso y poco efectivo. De ahí que muchos escritores de oficio se dieron a la tarea de elaborar principios a los que apegarse a la hora escribir, y muchos incluso trascendieron como manuales o decálogos.
No está demás quizá compartir unas ideas sobre la escritura en este espacio, que quizá ilustren y ayuden a todos los que se enfrentan al proceso de estructurar textos. Sigue leyendo

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El dilema de pedir un vaso de agua

A menudo sufro al pedir una taza de café en un restaurante ojorge-visconte cuando en cualquier reunión me atrevo a pedir un vaso de agua, ya que presiento la muy ensayada corrección de un muy ilustrado mesero o de una apenada anfitriona: “Usted quiere una taza con café”, o la versión más elaborada como una pregunta para confirmar: “¿Un vaso con agua, dice?”

El énfasis en la preposición no se hace esperar. Y cuando hay muchas personas, la lección idiomática es delirante para el resto, menos para el que se ha atrevido a saciar su sed.

En El camino equivocado, Héctor Abad Faciolince se queja, recordando su estadía en Italia luego de la muerte de su padre, que cuando aplicó como lector de español en una universidad el temor de los encargados era que, siendo colombiano, no hablara correctamente el español. Ante estas manifestaciones abrumadoras de la sobrecorrección idiomática hay un enorme sentido de impotencia que, aunque uno tenga una buena dosis de buen humor, a veces no alcanza. Y pararse a dictar cátedra es un inútil alegato ante el invicto dictamen precedente. No queda más que escribir una modesta columna que quizá al menos a alguno le quite esa costumbre corriente. Sigue leyendo

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